La monja enana en Perú |
| Las locas, locas, locas aventuras transatlánticas de La monja enana |
Gracias a Israel Guzmán por las fotos.
Gracias a Latigazo producciones (Juan, Ernesto, Leonardo y Alfredo) por haber pensado en nosotros y habernos proporcionado una oportunidad así. Gracias a los que habéis venido al concierto y a la pinchada y habéis dejado que nos hiciéramos fotos con vosotros. Gracias a Dante, por habernos dejado el teclado para el concierto. Gracias a Pierina, por habernos aguantado, y a Cano, por el estupendo almuerzo. Gracias al señor de la manta del hotel, por las veces que le despertamos a las tantas para que nos dejara pasar y gracias a los técnicos del concierto. Gracias a Carlos por los consejos, las guías y la supervisión del viaje desde Madrid. Gracias a los medios, en especial a Studio 92, Radio Miraflores y el diario Expreso. Un abrazo y esperamos veros de nuevo.
(Si nos hemos dejado a alguien, avisadnos, que lo malo de estos agradecimientos es que es muy fácil que se nos pase alguna persona)
Aunque el último día lo dedicamos a hacer las maletas y tratar de proteger bien las botellas de pisco para que llegaran indemnes a España (que llegaron, por cierto) nos dio tiempo a visitar el cerro de San Cristobal, desde donde se tiene una vista panorámica de Lima.
Como no permiten que la gente vaya de pie en los autobuses y dos de nosotros no teníamos sitio, el conductor del autobús nos trajo muy amablemente dos taburetes que plantó en el pasillo del autobús para que nos sentáramos: así íbamos mucho más seguros que de pie, desde luego.
La subida impresiona un poco, ya que vas muy despacito, y a un lado tienes un precipicio y al otro lado, más autobuses, con lo cual parece que en cualquier momento te vas a despeñar. Pero como muy bien nos tranquilizaron, “casi nunca hay accidentes” La bajada impone un poco menos porque cada vez estás más cerca del suelo y, claro, la caída es menor.
Una vez arriba nos encontramos con una especie de ceremonia / ofrendas / bendición, pero no conseguimos saber si era algo turístico o era una ceremonia de verdad.
Y por lo demás, comida rápida y al aeropuerto, a pasar 12 horas de frío polar en el avión.
Nuestros últimos descubrimientos gastronómicos del viaje:
Nos vamos un poco tristes porque los postres se nos han dado fatal. Ni mazamorra, ni suspiro, ni picarones, ni arroz con leche. Habrá que ir organizando la “gira dulce” y dedicarnos en exclusiva a tomar el postre en los entrantes.
Ofrendas en San Francisco
El sábado tuvimos la gran decepción del viaje. Nos fuimos tan contentos a Pachacamac, que era uno de los oráculos más importantes de entonces, y ahora es un sitio arqueológico de bastante relumbrón. Total, que llegamos hasta las puertas la mar de emocionados y resulta que estaba cerrado… porque era el día del trabajo. Así que nos acercamos a la valla, tomamos un par de fotos (en plan patético) y regresamos a Lima. Por lo menos estaba relativamente cerca y como volvimos pronto, pudimos ver las ofrendas a San Francisco.
La tarde resultó bastante surrealista, ya que acabamos en casa de uno de los organizadores (Gracias, Alfredo) escuchando música ligera (Perales, El puma, Mocedades, …) y comentando la jugada entre tragos de algarrobina. Para rematar el día, nos fuimos al concierto de Anything box y Moenia.
Ya hemos llegado a España. Eso sí, todavía daremos un poco más de guerra por aquí: tenemos que contar los últimos días en Lima, agradecimientos, subir fotos y vídeos…